Mallorca Live Occident, viernes 12 de junio de 2026
Incógnita resuelta, victoria merecida
Víctor M. Conejo
Marina Rueda y Antonio Sureda
Una de las incógnitas de la primera jornada del Mallorca Live Occident era cómo iba a funcionar eso del escenario “silent music”. Conciertos con auriculares en medio de un festival. En uno de los escenarios pequeños, dedicados a la bancada local, para escuchar la música en medio de no sé cuántas miles de personas rulando, tenías que ponerte unos cascos. ¿Cómo resultó la apuesta? Con pocos o ningún paliativo: victoriosa.
Lejos de la estupendez, o el esnobismo hueco (“experiencia inmersiva” diría el topicazo previsible), la delicatesen insustancial, o la boutade desubicada, la propuesta convenció y venció por dos motivos. Uno, la resolución técnica era perfecta, impecable. Te ponías los cascos y no había nada más que música. Ni el sonido exterior se colaba, ni le faltaba presencia a lo que sonaba por los auriculares. Tal cual: te calzabas los oídos y te inundaba la música.
Y dos, tanto o más importante: la selección artística fue magnífica. En una carpa abierta, para ciento y poco personas, si ya la música de figuras locales como Mar Grimalt, Zulu Zulu o Adam Guerrero es de por sí deslumbrante, la propuesta del festival en alianza con Espresso Concerts lo elevó todo a puro regalo en primera-primerísima persona. Directamente a tus tímpanos. En la primera jornada del festival no hubo un triunfo individual en lo local, sino una conquista conceptual, artística y colectiva.






































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